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PARTO HUMANIZADO: LEY Nº25.929

   Años atrás, el nacimiento era un acontecimiento familiar y tenía lugar en los hogares, junto a la familia y con la ayuda de otras mujeres entrenadas. Luego, con el fin de disminuir las muertes maternas y neonatales, a principios del siglo XX, el parto comenzó a institucionalizarse. Se salvan vidas de mamás y bebés durante el parto gracias a los adelantos médicos, pero, lo que debería ser de aplicación en casos estrictamente necesarios, hoy se ha convertido en una forma habitual de parir.
   Las excesivas intervenciones médicas durante el trabajo de parto, en el parto y nacimiento interrumpen un proceso que es natural y terminan provocando sufrimientos innecesarios a la madre y al bebé, confundiendo la realidad de una mujer que está a punto de dar a luz, por ende, en la plenitud de su vida, con la idea de una “mujer enferma”.
   El escenario del parto, ha ido así desplazándose de la esfera social a la esfera exclusivamente médica, siendo despojado de la mística femenina y sexual y de la contención y el acompañamiento afectivo familiar indispensables desde el punto de vista psíquico-emocional para lograr un parto natural fluido, sin complicaciones.
   Tenemos partos “estandarizados”, que no contemplan a la parturienta como mujer, portadora de valores, principios y cultura propios, desestimándose los efectos que un entorno hostil produce al parto y al nacimiento, perjudicando la salud de la mamá, el bebé y la familia.
   Advirtiendo esta situación, desde 1991 la Organización Mundial de la Salud ha ido planteando cuestiones fundamentales para el desarrollo del nacimiento, como por ejemplo, lo importante que es que una madre que está por dar a luz se sienta cómoda, contenida emocional y psicológicamente, que el padre o una persona de su confianza pueda acompañarla en todo momento y que la día mamá/bebé no sea separada en ningún momento para no perturbar el vínculo madre/hijo, indispensable como sabemos, para el amamantamiento natural; recomendando además, que el índice de nacimientos por cesáreas debe ser inferior al 15%.
    Nuestra legislación nacional, por su parte, ha receptado estas recomendaciones sancionando la Ley Nº25.929 la cual enuncia los Derechos de padres e hijos durante el proceso de nacimiento, y entre los cuales destacamos: el derecho a un parto natural, a ser tratadas como personas sanas, a ser informadas de lo que ocurre durante el embarazo y parto para poder elegir libremente las diversas alternativas a la hora de dar a luz, a no ser sometidas a procedimientos ni drogas invasivas inncesarias; a ser acompañadas por una persona de nuestra confianza, a que se nos de un trato respetuoso de nuestra intimidad y a no ser separadas de nuestros bebés mientras estamos en el establecimiento sanitario.