LIBROS PARA NUTRIRSE

"LA REVOLUCION DE LAS MADRES" (Laura Gutman.Psicoterapeuta. "Una invitación a pensar con autonomía, qué, cómo, dónde, cuándo y con quién queremos comer, dar de comer y nutrirnos de amor")

"PUERPERIOS Y OTRAS EXPLORACIONES DEL ALMA FEMENINA" (Laura Gutman: "[]...A través de estas páginas pretendo acercar las vivencias genuinas, primitivas e innombrables del Universo insondable de cada madre reciente. Experiencias confusas, incomprensibles, exageradas, locas, pero terriblemente reales que nos sujetan a la oscuridad de la noche con el niño en brazos.[]..")


"BESAME MUCHO" (Como bien nos dice su autor, el Pediatra Carlos González, "es un libro en defensa de nuestros hijos" frente a nosotros mismos, que aún con las mejores intenciones los sometemos a nuestra autoridad, castigos y fuerte disciplina. El autor nos propone cómo criarlos con  respeto y en consideración de sus inquietudes y necesidades, propias del ser justamento niños. Lo que más me gustó de este libro, que más que consejos y/o directivas, nos plantea situaciones de la vida real en forma "invertida" y con cambio de roles, haciéndonos reflexionar y sacar nuestras propias conclusiones indicándonos así el camino para criar a nuestros niños con amor.

"LOS ARBOLES NO CRECEN TIRANDO DE LAS HOJAS" (Dr. J. Miguel Hoffman,
especialista en Psiquiatría de la Primera Infancia


"PARIR CON PASION" (Dr. Carlos Burgo, médico obstetra y ginecólogo, defensor de los derechos de la mujer embarazada y el parto natural)


"EL BEBE ES UN MAMIFERO" (Michel Odent


"EL CONCEPTO DEL CONTINUUM" (Jean Liedloff. Antropóloga)  Para conseguir un desarrollo físico, mental y emocional óptimo, los seres humanos –en especial las criaturas- necesitan vivir el tipo de experiencias a las que nuestra especie se adaptó durante el largo proceso de nuestra evolución, las cuales incluyen para los niños:  Contacto físico constante con la madre (o persona que le cuide) desde el nacimiento;  Dormir en la cama de los padres, en contacto físico constante, hasta que se vaya por decisión propia (a menudo alrededor de los dos años): Lactancia materna a demanda;  Permanecer constantemente en brazos o en contacto con el cuerpo de otra persona (normalmente la madre hasta que comience a trasladarse) y que las personas que lo cuidan deben responder inmediatamente a sus señales, sin juzgar ni invalidar el lloro o la demanda del niño, pero sin convertirlo en el centro de atención constante.