domingo

NOCHES DE TETA

Recuerdo mis primeras noches de mamá... qué duras!!...
Despertarme cada 2 o 3 horas para alimentar a mi bebé, cómo me costaba!!! Y después el tiempo del provechito... ETERNO!!!!
Mi cuerpo sentía el cansancio físico de las noches maldormidas y tanto silencio casi que me espantaba.

Hoy, las noches siguen entrecortadas a igual ritmo, me resistí al consejo de darle leche comprada a mi bebé para que asi "tire más horas de sueño". Pero todo es muy distinto:
Me despierto enseguida y sin dificultad, es más... algunas veces hasta me desvelo!
Observo encantada como se alimenta mi bebé, y el silencio ya no me espanta, al contrario, nos acompaña.

Las noches de teta son momentos únicos que aprendí a disfrutar, reunidos el silencio, mi bebé y yo, yo y mi ser, ausentes del tiempo y ajenos al mundo.
Los tres nos encontramos entre leche, miradas y cavilaciones -muchas de las cuales vuelco aquí-.
Son momentos que pronto llegarán a su fin y que probablemente voy a extrañar.

Ah! El cansancio físico sigue... pero bueno... "gajes del oficio"!

No hay comentarios: